La Brujita Tapita

“La comunicación lúdica entre padres e hijos no debe perderse jamás”

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Cecilia Rogier y Chacho Marceillac, creadores de “La brujita Tapita”

sábado 09 de abril de 2011 Espectáculos

Hay una pareja que anda preguntando cuánto hace que las mamás y los papás salteños no se sientan un ratito en el suelo a comer masitas de barro y canutillos con la nena o a participar del “Dakar” que el nene largará, inminentemente, con sus camioncitos de plástico siempre rengos de alguna rueda. La pregunta no suena ociosa y, en muchos casos, hasta parecerá un tirón de orejas. Y es que los adultos andamos tan ocupados últimamente en cosas “importantes”, que nos olvidamos de lo imprescindible.

Cecilia Rogier y Chacho Marceillac son pareja y son el Dúo Tiempo de Sol, creadores del espectáculo musical “La brujita Tapita”, que se presentará en nuestra provincia hoy, a las 17, en el Teatro del Huerto (Pueyrredón 175). La estrella del show es el personaje que inventó Cecilia -que es maestra jardinera y profesora de música- en 1978, cuando se le ocurrió escribir una canción mientras estaba haciendo sus prácticas docentes. A partir de ese día, la brujita Tapita tomó forma, color y se corporizó casi con la misma magia que el Pinocho del viejo carpintero Geppetto.

¿Cuándo advertiste que este personaje podía tener vida propia?

En realidad me lo mostraron los chicos. Fue inmediato. Yo compuse la canción con mi guitarra, la memoricé y se las canté al otro día a los nenes. Y empezaron con mil preguntas: ¿Y la brujita sabe volar? ¿Es tan chiquitita como para vivir en un tapón? ¿Tiene papá y mamá?… Después empezaron a dibujarla. Digamos que la brujita disparó en el acto su imaginación. Y algo que me llamó la atención fue que, al poco tiempo, el tema ya se cantaba en todo Haedo, donde yo trabajaba, y alrededores. Y había circulado sólo a través del boca en boca. Definitivamente es una canción con vuelo propio.

Tanto circuló y creció esta canción (que cuenta la historia de una brujita que “vivía en un tapón, que no tenía puertas ni ventana ni balcón”), que en 1990 fue incluida en un disco antológico producido por Fito Páez, que se llamó “Piojos y piojitos” y que fue un boom. Este acontecimiento sirvió de aventón definitivo y, a partir de entonces, la brujita abandonó los límites de Haedo y se lanzó a recorrer los caminos del país… Y hasta llegó a España.

¿Cómo creció el personaje?

A partir de la fantasía de los chicos, que es inmensa y poderosa. Fuimos construyendo el personaje a medida que intentaba dar respuesta a sus inquietudes. De pronto la empezaron a incluir en sus juegos, en su canto, en su fantasía y así, la brujita fue creciendo. A partir de 1995, diecisiete años después de componer la canción, Chacho y yo decidimos dedicarnos de lleno a realizar espectáculos para niños llamados “El show de la brujita Tapita”. Entonces empezaron a completarse un poco más las características de Tapita, porque los chicos interactuaban con ella en el escenario. Además, en la página web empezamos a recibir preguntas: querían saber cómo se vestía la brujita, cómo era su casa, con quién vivía… Y así surgió definitivamente el personaje.

Tanto la música como las fotos y videos de la brujita Tapita se pueden bajar de la página www.labrujitatapita.com. Cecilia compone desde muy joven y a su pasión por el universo de los niños se acopló más tarde Chacho, su esposo, músico de profesión. Su experiencia en la docencia (trabajó 20 años como maestra de música) y la certeza de que los chicos son una fuente inagotable de inspiración y energía, la llevó a editar ocho discos y a recorrer escenarios de todo el país con su espectáculo interactivo. “Los chicos no tienen techo. Todo lo que uno pueda imaginar, ellos lo superan en forman superlativa”, sostiene. Y al término de cada show le pone la firma.

¿Los niños del siglo XXI no han perdido la capacidad de jugar?

Chacho: Para nada. Nosotros encaramos el espectáculo con la intención de que los chicos se expresen a través del canto, del baile, de los gestos… Y siempre responden.

Cecilia: A los niños les gusta jugar y cantar. Pero lamentablemente, hoy en día, los papás, que se ven obligados a trabajar todo el día, no se dan tiempo para acompañarlos. Nosotros siempre les decimos que tienen que encontrar un ratito para jugar con sus hijos, para integrarse en los juegos. Eso mejora muchísimo el vínculo, de chiquititos y de grandes también. La comunicación lúdica entre padres e hijos no debe perderse jamás. El papá tiene que darse un tiempo para lavar el auto con el hijo varón; la mamá tiene que darse tiempo para bañar a las muñecas mientras baña a la nena…

La vida de un niño está basada específicamente en el juego; no tienen otra forma de aprender que no sea jugando. Los papás tienen que hacer este esfuerzo porque el día de mañana van a ver los frutos y van a sentirse felices.

Volviendo a las canciones. En sus temas hay mucho juego de palabras, apelación al absurdo… Recursos que recuerdan a una gran artista como María Elena Walsh. ¿Creen que hay “recetas” a la hora de crear para niños?

Chacho: Esos son algunos de los recursos que uno tiene para crear, pero no son los únicos. Algunas de nuestras canciones están pensadas para dramatizar, para jugar, para interactuar con los compañeros. “Adivina, adivina”, por ejemplo, es un tema muy particular que los chicos disfrutan mucho. Propone, justamente, adivinanzas que ellos van resolviendo en el momento. En “El auto bochinchero” se enumeran una serie de animales. Cada frase de la canción comienza con la onomatopeya de algún bichito, que los chicos van reconociendo. Ejemplo: “Miau…to tiene una bocina…”. Otra canción que se llama “El rascadito” habla sobre un día de paseo, cuando aparecen los mosquitos a hacer de las suyas. Es un tema para integrarse y para repasar el esquema corporal, porque les propone a los chicos que se vayan rascando en diferentes partes del cuerpo.

 

Las canciones de la brujita Tapita son creación de Cecilia y Chacho. Una condición sine qua non a la hora de crear para niños -dicen los dos integrantes del Dúo Tiempo de Sol- es emprender un viaje retrospectivo a la propia infancia… Y, por qué no, a la infancia de los hijos también. “Ya editamos ocho discos, pero cada vez que entramos al estudio de grabación a mí se me figura que tengo delante a mi nena de 8 años. Así salen las cosas con dulzura, con entrega”. La “nena” ya tiene 22; estudia Musicoterapia y da clases en un jardín de infantes. “Sigue los pasos de los papás”, redondea Cecilia, orgullosa de haber predicado no sólo con la palabra. “Es que la vida es como una escuadra -reflexiona-. Tiene un cateto cortito y otro más largo. El más corto es la base y sirve para ponerla de pie. Esa base es la infancia. Eso dura, nada más. Y según como se haya vivido, según el ímpetu que hayan puesto los papás para que el crecimiento del chico sea íntegro, dependerá su vida adulta”.

Cecilia: Nosotros hemos jugado mucho con nuestra hija. Yo muchas veces he dejado de cocinar para jugar con sus muñecas. Y cuando venía el papá no se enojaba; se sentaba a jugar con nosotras.

Chacho: Los tecitos que me habré tomado con mi hija, sentado en el suelo, revolviendo una tacita diminuta mientras soplaba para no quemarme…

Si se anima, la cita es hoy. Entradas desde $30.

Contacto info@labrujitatapita.com